Apuntes Ignacianos Vol 84

Ejercicios Ignacianos Aparato Critico (AC)

Edición N°82 | Año 28

En esta edición...

Esta experiencia Ignaciana fue y es entender, por don del Espíritu, que en el incidente del paraíso perdimos la Filiación y, pero no la Paternidad. Redención viene del latín re-emere que significa volver a comprar. La encarnación del Hijo es para restablecer la semejanza Hijo Padre en la relación Yo-Tú. Por eso la cita de Ignacio: Ninguno de casa o de la Compañía se atreva a decir palabra injuriosa o escandalosa a otro de la Compañía, ni de fuera.

Antes del Cardoner vivía aislado como un habitante de la calle en nuestras ciudades modernas; luego se convirtió en un ciudadano común haciendo acontecer el reino de Dios en la relación Yo-Tú como semejanza de la del Hijo y el Padre. La única manera de mantener al Resucitado vivo entre nosotros hasta que él en persona vuelva es que, en aquí y ahora de cada quien, prestemos nuestro cuerpo y sangre para ser alimento y no purgante en nuestra relación con los más próximos: quienes viven o trabajan bajo el mismo techo, extensivo a los prójimos sin próximos, como la abuelita que vive sola o los sin techo como son los 78.5 millones de migrantes actuales que tienen que dejar su terruño porque sus propios compatriotas los van a liquidar igual que a cucarachas.

Lejos de ser un evento de una navidad hace dos mil años es el acontecer en el presente lo que hace que la redención sea un presente progresivo en el aquí y ahora en vez del allá y entonces, que es el tema de la Contemplación para alcanzar amor: en todo amar y servir al reino de Dios. 


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